
En 1999 apareció Tiempo, su primer álbum, una obra conceptual inspirada en el poema homónimo de Gabriela Mistral y estructurada en cuatro movimientos. El disco marcó el inicio de una discografía que continuaría con Gritaré (2004), considerado uno de los trabajos fundamentales del progresivo chileno de comienzos del siglo XXI.
Editado por Mylodon Records, el álbum mostró una propuesta más intensa y cercana al metal progresivo, sin abandonar las influencias sinfónicas y experimentales de la banda.
La repercusión de Gritaré permitió a Matraz ampliar su presencia internacional, incluyendo actuaciones en México y Brasil, además de su participación en destacados encuentros como Baja Prog 2004 y Rio ArtRock Festival. En 2005 el grupo inició un extenso receso, retornando a los escenarios en 2014 con una gira por distintas ciudades del sur de Chile. Posteriormente, el guitarrista Gonzalo Cordovez se incorporó a la agrupación.
Esta nueva etapa quedó registrada en Emil 1 (2017), EP que presentó una faceta renovada de Matraz, y posteriormente en Emil 2 – Matraz Vivo, registro audiovisual y discográfico de un concierto realizado en la Sala SCD Egaña en 2018, con repertorio de distintas etapas de la banda.
Actualmente, Matraz se encuentra preparando nuevo material con su formación clásica: Loreto Chaparro (voz), Diego Aburto (teclados), Marcelo Stuardo (batería y percusiones), Jorge García (bajo) y Claudio Cordero (guitarras).
Con cerca de tres décadas de trayectoria, la agrupación se mantiene como uno de los nombres esenciales del rock progresivo chileno, destacando por su búsqueda musical, riqueza instrumental y capacidad para combinar distintas corrientes dentro de una identidad propia.


Con composiciones extensas, cambios de clima bien trabajados y un cuidado énfasis en los arreglos, el grupo desarrolla un sonido que privilegia tanto la narrativa instrumental como la expresión emocional.
En 2025, Mylodon Records lanzó finalmente al mercado la edición física de su disco debut llamado “Reflejos”, la que incluyó 2 bonus tracks que fueron anexados a la versión original lanzada de manera virtual durante el 2024.
Sus temas se caracterizan por el uso protagónico de teclados, guitarras elaboradas y secciones rítmicas dinámicas, dando forma a paisajes sonoros que oscilan entre lo introspectivo y lo épico.
Tras la edición de su primer disco, Camahueto se inscribió en justa medida dentro de la tradición del rock progresivo chileno contemporáneo, aportando una propuesta sólida, ambiciosa y coherente, que dialoga con las raíces del género sin perder una voz propia.

Mientras todavía era miembro de Entrance, lanzó su álbum debut en solitario "Virgo". No mucho tiempo después, junto con ex miembros de la entonces disuelta banda progresiva chilena Entrance, renovó su carrera en solitario como Jaime Rosas, primero como un trío de bajo, batería y teclados potentes al estilo de ELP, Wakeman o la formación final de UK, aunque su bajista toca algo de guitarra. "Extremos" (2004) es principalmente un asunto instrumental, mezcla predominantemente entrenamientos de rock clásico rápidos, de alta energía y técnicamente expertos con algunos respiradores centrados en el piano clásico.

La necesidad de explorar otros sonidos y nuevos formatos origina esta propuesta basada en la idea de generar “música para exposiciones” parafraseando a Brian Eno y su “Música para aeropuertos”.
Así es como Mario del Castillo (teclados, electrónica) y Reinhardt Schulz (Guitarras) retoman una forma de trabajo que desarrollaron como estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, manipulando y experimentando en la elaboración de bandas sonoras inspiradas en el trabajo experimental con loops y capas de sonidos como los frippertonics.
Ciudad Sumergida es el primer trabajo de Ubiks publicado por Mylodon Records en 2020. Se trata de un álbum inspirado en el mundo de la ficción presente en la serie de relatos “Los Sicarios Nocturnos” del escritor chileno Miguel Acevedo. Sobre estas historias, el álbum despliega un relato sonoro en tres entornos, iniciando en un mundo submarino, transitando hacia la superficie, por las carreteras y finalizando en los aeropuertos, en el aire, alejándose.
Bajando los decibeles y las complejidades propias de los procesos de una banda de rock tradicional, el formato dúo de teclados y guitarras, hace aparecer un sonido más
liviano, atmosférico, con elementos ambient y atmósferas electrónicas que permiten incorporar sonidos acústicos.
La búsqueda del sonido del álbum se despliega con claros referentes en los inicios de la electrónica, en el contexto del krautrock de Tangerine Dream, la world music, elementos de paisaje sonoro y progresiones armónicas de la electrónica de los 80's, como Walter Holland.
La última etapa de la producción del álbum se desarrolló en medio de las restricciones impuestas por la inesperada pandemia del año 2020 que obligó a un trabajo completamente online. En esta etapa se sumó Pedro Puentes, quien incorpora baterías y tambores.
El viaje de Ciudad Sumergida nos deja en el aire, alejándonos de la tierra. Desde ahí, el
territorio se transforma y tenemos una perspectiva abierta. Desde ese punto, Ubiks trabajó en Horizonte Cenital, un segundo viaje que marca el tránsito del aire al fuego, como una mirada crítica al estado de nuestro planeta tanto ecológicamente como a nivel de conflictos nacionales e internacionales.
Se trata de imágenes sonoras que buscan traducir un diseño aural que reúne composiciones
musicales, paisajes sonoros y ambient, manteniendo la factura e influencias del álbum anterior. Junto a ello, Ubiks busca desarrollar una propuesta visual contemporánea que acompañe y complemente la propuesta sonora.

Aprovechando estas cualidades, el grupo se embarca en la exploración sonora y narrativa, combinando estilos y tradiciones que han moldeado a sus integrantes.
Su enfoque creativo se nutre de una amplia variedad de corrientes musicales, generando una propuesta única que busca conectar con audiencias de distintas latitudes.
Tras un periodo de cambios en su alineación en busca de estabilidad y cohesión, Ethereal Minds ha alcanzado una etapa de madurez con su formación actual. Este grupo consolidado no solo refleja un alto nivel de compenetración musical, sino también un compromiso compartido por transmitir historias y emociones profundas a través de su arte.
En su primer trabajo discográfico homónimo, la banda propone un viaje introspectivo que explora diversos estados mentales, llevándolos al terreno musical y lírico con una sensibilidad que resuena tanto con el corazón como con la mente.
Las composiciones, cuidadosamente elaboradas, fusionan influencias anglosajonas y latinas, dando forma a un sonido que es tan rico y diverso como sus propias raíces.
A pesar de que sus letras están en inglés, Ethereal Minds logra preservar una identidad que refleja las características culturales de su país, estableciendo un puente entre lo local y lo global.
Con una clara visión internacional, la banda busca posicionarse en la escena global del metal progresivo, utilizando su enfoque conceptual y multicultural como una herramienta para destacar en un género altamente competitivo.
La ambición de Ethereal Minds no solo se limita a la música, sino que también incluye la construcción de un legado artístico que inspire a futuras generaciones de músicos y oyentes por igual.

También resulta indudable reconocer que, una buena parte de esta historia, gira en torno al aporte musical de Pedro Muñoz Recabarren, su creador, director y tecladista.
El periplo de Evolución comenzó en 1969, cuando Muñoz formó parte (como bajista) del trío The Faccions junto a Sergio Vicencio en batería y Alex Latorre en guitarra y voz, trío que funcionó hasta 1971, año en el cual la banda se disuelve a raíz del repentino fallecimiento de Latorre.
Posteriormente, en enero de 1973, Muñoz se integró al grupo de rock sinfónico Luna Llena junto a los hermanos Patricio y Carlos Vera, con quienes tocó hasta comienzos de 1975, época en la que se marginó del grupo para formar su primera banda de música original. Aquel capítulo se denominó Espectros, que después de 3 conciertos, se cambió el nombre por Vino Dulce, y en éste participaron Ciro Vega en guitarra, Patricio Morales en bajo y Patricio Liberona en batería, comenzando así su carrera como uno de los primeros 4 tecladistas en la historia del país junto a Jorge Soto (Sol y Medianoche), Ruben Locke (Miel) y Jose Aldunate (Millantún), entre otros.
En enero del 78, Fernando Islas reemplazó en el bajo a Morales, quien emigró rumbo a Australia. Esta formación, que sería la base del futuro Evolución, grabó su primer álbum de estudio (en algunos temas se reconocen los que posteriormente pasarían a ser Himno y La Era de Piscis), y tocaron en diversos recitales entre el 77 y el 82, destacándose por ser el primer grupo de rock sinfónico instrumental en Chile.
En Agosto de 1982 nació oficialmente Evolución con Pedro Muñoz, Ciro Vega, Fernando Islas, David Castañeda (batería) y Luis Kurten (sonido), dando comienzo a la primera etapa del grupo, la cual estaba caracterizada por un estilo de fusión más cargado al jazz.
Esta formación grabó en noviembre de ese mismo año la versión original de la obra “Zodíaco” en los estudios “De Rodt” con el ingeniero Franz Benko, realizando además dos conciertos en vivo, el primero de ellos el 22 de Enero de 1983 en el “Café del Cerro” y el otro, el 21 de Febrero, en la “Noche Veneciana” de la Semana Maulina en Constitución junto a la Banda Metro.
En marzo de ese mismo año se integró Juan Orellana en batería, y con esta nueva cara Evolución grabó las primeras versiones de “La Era de Piscis” y “Divertimento” y, por otro lado, se dio a conocer en sociedad en importantes conciertos, destacando su participación en “Seis Horas de Rock”, que se llevó a cabo entre el 4 y 5 de junio en el Teatro Caupolicán junto con otros ilustres de la época como Tumulto, Sol y Medianoche, Quilín y Banda Metro.
Una semana después de las “Seis Horas de Rock”, Ciro Vega y Juan Orellana renunciaron a la banda, y la historia volvió a foja cero, pero no pasaría mucho tiempo para que Evolución regresara al ruedo. Esta vez, transformado en quinteto, en lo que sería la segunda etapa del grupo, caracterizada esta vez por el brusco cambio a un sonido más rockero, a través de la incorporación de dos guitarras y un batero de más firme pegada.
La formación estuvo conformada por Pedro Muñoz en teclados, John Clark y Fernando González en guitarras, Fernando Islas en bajo y Alejandro Martin en batería, la misma que en agosto ofrecería una notable presentación en el programa “Magnetoscopio Musical” en TVN.
Pese al notable momento alcanzado por la banda, en noviembre del 83 se produjo una nueva fractura en el line up del grupo, tras la renuncia de Fernando Islas, el último integrante original de la banda, incorporándose Jorge Herrera en su reemplazo.
A comienzos de 1984, Alejandro Martin fue reemplazado por Mauricio Clavería (La Ley) como baterista, y con ello se dio comienzo a una nueva época del quinteto con Pedro Muñoz, Fernando González, John Clark y Jorge Herrera.
En esta etapa se concretó la primera grabación del tema “Himno”, y las segundas tomas de “Umbrales”, “Predicciones” y “La Era de Piscis” en el estudio “Acus”, con la presencia del ingeniero Mario Contreras.
No obstante ello, nuevas salidas de integrantes marcarían una vez más el historial de la banda. En junio de 1984, emigraron Fernando González y Mauricio Clavería, con lo que Evolución volvió a ser cuarteto y, de esta manera, dar comienzo a una tercera etapa musical, marcada esta vez por un equilibrio entre el jazz y el rock sinfónico (Art Rock), estilo que se transformó en el sello Evolución.
Así las cosas, Pedro Muñoz en teclados, John Clark en guitarra, Jorge Herrera en bajo, Juan Ricardo Weiler (Ojo de Horus) en batería y Luis Kurten (sonido) consolidaron a Evolución como un verdadero conjunto al mantener esta formación hasta marzo de 1987.
De las múltiples actividades de este período se pueden destacar las actuaciones en vivo en los programas de televisión “Prisma Juvenil” y “Video Top”, el registro sonoro de los temas “La Era de Piscis”, “Umbrales”, “Zodíaco”, “Ilusiones”, “Himno” y “Rock 2”, versiones que componen el álbum “La Era de Piscis”, así como diversos recitales y festivales en los que Evolución tomó parte, y el histórico concierto en la sala Isidora Zegers del Conservatorio de la U de Chile, el 10 de diciembre de 1985, siendo Evolución el primer grupo de rock en tocar en este lugar.
Las cosas parecían marchar de buena manera para la banda. En 1987, Eme y Eme producciones editó un cassette denominado “Jazz Rock Vol. 1” (MM012), el cual contenía 7 composiciones, destacando versiones de sus temas clásicos como “Umbrales”, “La Era de Piscis”, “Ilusiones” y “Zodiaco”, entre otras.
Un dato curioso respecto a esta entrega es que la carátula de este primer cassette fue confeccionada en computador por Ramón Salas, siendo la primera de su tipo en Chile, ya que normalmente éstas se hacían en base a alguna foto, dibujo o pintura.
El camino se vislumbraba prometedor. Sin embargo, en marzo de ese mismo año y ante la invasión del llamado rock latino, Evolución optó por una suerte de inmersión.
Las realidades individuales y las dificultades de sostener un proyecto tan complejo en un medio poco receptivo comenzaron a pasar la cuenta. Herrera y Weiler formaron Pie Plano, mientras que Muñoz y Clark participaron en algunos proyectos sin mayor éxito.
Evolución entró entonces en un alarmante silencio que parecía el final definitivo. Pero Pedro Muñoz nunca abandonó del todo la idea. Guardó cintas, partituras, recuerdos y la certeza de que esa música algún día tendría un nuevo espacio.
El apagón duró cerca de tres años. Esto porque en 1990, Muñoz y Clark reflotaron el grupo junto al bajista Mauricio Cortés y el baterista Eduardo Correa, formación que trabajó como banda de acompañamiento de artistas, pero que no llegó a dar un concierto de temas originales, ya que Correa regresó a Estados Unidos en Febrero del 91, justo cuando todo el repertorio estaba preparado para un nuevo ciclo, terminando así la historia musical de “La Era de Piscis” junto con el Siglo XX y el milenio.
Los vaivenes en la historia de Evolución estaban lejos de terminar. En 1992, Fernando González partió rumbo a Alemania a terminar su Bachillerato en Música, y el 93, John Clark se fue a vivir a Canadá. El año 96, González regresó a Chile y en una recordada entrevista con Pedro Muñoz en las alturas de Portillo, prometió volver. La historia de Evolución tendría entonces un nuevo capítulo.
Ese esperado momento llegaría con el nuevo milenio. Movido por el deseo de rescatar lo creado y mostrarlo a nuevas generaciones, Muñoz impulsó la reactivación de Evolución junto a antiguos compañeros y músicos interesados en ese sonido olvidado.
En marzo del 2001, Fernando González volvió a Chile cargado de títulos y pergaminos, cumpliendo así lo prometido en 1996, y Muñoz convocó a Mauricio Cortés en el bajo, que había participado de la última formación de los 90’s, y a Coke Cruz en batería, sangre fresca para el concepto de esta cuarta etapa, más cercana al Rock Fusión. Esta formación alcanzó a dar solo 3 conciertos: The House of Rock (diciembre 2001), Sala SCD Santa Filomena (marzo 2002) y The House of Rock (marzo 2002)
En julio del 2002 se reintegró otro de los dinosaurios, en este caso uno de los formadores del grupo: Fernando Islas, quien reemplazó a Cortes en el bajo, concretando la una nueva formación de la banda.
Desde julio del 2002, Evolución realizó dos conciertos en Portillo, en julio y septiembre de ese año; un concierto en la Escuela Moderna de Música en Noviembre del 2003, y un recital en “La Batuta”, el 4 de diciembre del 2004 en el marco del festival “Santiago Art Rock IV”, el cual fue promocionado por el ingreso oficial de la banda al sello Mylodon Records, casa discográfica con la cual el grupo ya había acordado su vinculación ese mismo año.
Durante el primer trimestre del 2004, se grabaron nuevas versiones de “Umbrales” y “Divertimento”, más los temas “Portillo” y “The Bridge” en el estudio “Tarkus”, mientras que en noviembre se procedió a la remasterización todo el material ochentero de Evolución en un álbum llamado “La Era de Piscis”, bajo la mirada atenta del productor discográfico penquista Juan Barrenechea, placa que salió a la venta en Julio del 2005 bajo etiqueta Mylodon Records y con la distribución en Europa a cargo de Musea Records.
Este lanzamiento funcionó como un verdadero acto de justicia histórica, ya que por primera vez, el público tenía acceso formal al legado de una de las primeras bandas de jazz rock progresivo hechas en Chile a través de una bien cuidada edición en CD, un remozado sonido a cargo del ingeniero de sonido y baterista de la banda, Juan Ricardo Weiler, quien remasterizó aquellas composiciones registradas durante la etapa original entre 1983 y 1986.
Energizados por el empuje del regreso, Evolución procedió a entrar nuevamente al estudio para concluir el proceso de grabación de álbum “Umbrales”, en noviembre del 2005, lo cual fue coincidente con su participación en la cuarta versión del Santiago Art Rock, esta vez compartiendo escenario con Ergo Sum, en lo que fue un recordado show en la Sala Master de Santiago.
Las buenas noticias no terminaron allí. Gracias a la gestión de Mylodon Records, que a esas alturas había convertido a la banda parte importante de su roster, Evolución realizó una gira por México, en marzo de 2006, que contempló cinco conciertos: Zacatecas, Aguascalientes (UAA), León, Monterrey, concluyendo el recorrido por tierras aztecas con una brillante presentación en el Festival Baja Prog, en la ciudad de Mexicali, ante un Teatro del estado colmado de fans progresivos y en donde compartieron escenario con colosos del género como Marillion, The Flower Kings y Treattioariga Kriget.
Posteriormente, la banda realizó una mini gira por Brasil, la cual incluyó una presentación en el afamado Festival Rio Art Rock, y un concierto en el Teatro Municipal de la ciudad de Macaé, en lo que fue la época dorada de esa agrupación.
Después de ese proceso de internacionalización, la banda continuó realizando conciertos en Chile, destacando la presentación realizada el 2007 en la Sala Subterráneo de la Universidad Mayor, de la cual se obtuvo el registro casi íntegro de la misma, grabación que luego sería plasmada en el álbum en vivo denominado “Secretos”, el cual sería editado en septiembre de 2021 por Mylodon Records, con un hermoso arte a cargo de Andrés Oreña.
No obstante ello, en 2009 se produciría el último cambio de formación, en lo que fue el regreso del bajista Mauricio Cortés, en reemplazo de Fernando Islas, y de llegada de José Bravo Peters en la batería, quien sustituyó a Juan Ricardo Weiler.
Esta formación, que duró hasta el 2017, debutó con el concierto de Héctor Molina celebrando sus 25 años de trayectoria musical el 2010, en el Aula Magna de la USACH, acompañado por Evolución más algunos músicos invitados y el coro de Héctor Molina, y terminó el 2017 en la Universidad del Pacifico.
El año 2019 fue un año difícil en materia de salud para Muñoz, ya que sufrió dos accidentes cerebrovasculares (A.C.V), el primero en febrero y el segundo a fines de abril, este último en plena pandemia.
Ya en 2024, fiel a su estilo y superando la adversidad, Muñoz se juramentó mantener vivo el proyecto mediante la búsqueda de nuevos desafíos. De este envión surgieron dos nuevos álbumes: “Evolución Sinfónico”, con las últimas versiones de sus más recordados temas como “Umbrales”, “La Era de Piscis”, “The Party”, “Himno”, “Ilusiones”, transformado éste en una sinfonía en cuatro movimientos y “Las Predicciones del Zodiaco”, y el otro proyecto es "Bar Piano", obra con temas originales de Muñoz en solitario, en donde cada uno de los instrumentos fueron grabados íntegramente por el músico en su homestudio.
En esta misma etapa, la vida sorprendería a Muñoz con un regalo inesperado, ya que en agosto de 2025, el fundador y mentor de Evolución fue galardonado con la medalla al mérito cultural, otorgada por la Coalición Chilena para la Diversidad Cultural y la UNESCO, en lo fue un justo reconocimiento para un músico que ha aportado de manera sobresaliente a la historia del rock chileno y del mundo.

Su música nace del encuentro entre la tecnología, la contemplación del cosmos y las preguntas filosóficas sobre la existencia, la conciencia y el lugar del ser humano en el universo. Desde una perspectiva profundamente personal, Morus construye paisajes sonoros que transitan entre secuencias hipnóticas, atmósferas cósmicas, texturas ambientales y momentos de energía progresiva, buscando que la música sea no solo una experiencia auditiva, sino también un espacio de reflexión.
Influenciado por la tradición de artistas como Klaus Schulze, Tangerine Dream, Vangelis, Jean-Michel Jarre y Steve Roach, su trabajo incorpora el espíritu exploratorio de la música electrónica analógica y la sensibilidad de la música espacial, manteniendo una identidad propia vinculada a Chile y a los paisajes del desierto de Atacama.
Como intérprete y creador, Morus desarrolla su música a través de sintetizadores y configuraciones electrónicas, combinando composición de estudio con propuestas audiovisuales y presentaciones en vivo. Su aproximación integra también elementos del rock progresivo, con interés por la interacción entre instrumentos electrónicos y músicos, incluyendo el uso de batería acústica y Chapman Stick en sus proyectos de formato grupal.
Su discografía incluye …Y el origen del universo? (2020), una obra conceptual inspirada en el Big Bang, la relación entre lo micro y lo macroscópico y la idea de un universo en constante expansión; El Ser o el Ente (2022), una exploración musical en torno a la conciencia, el polvo estelar y la relación entre Oriente y Occidente; y distintos trabajos de homenaje y exploración conceptual, como From Schulze (2022), dedicado a la influencia artística de Klaus Schulze, y From Wright (2023), un tributo a Richard Wright.
Durante 2025, Morus amplió su exploración de la relación entre música, astronomía y ciclos naturales con el lanzamiento de dos EP que conforman la serie Solsticio: Solsticio Invierno y Solsticio Verano. Estas obras se inspiran en los solsticios y en la conexión entre los fenómenos astronómicos, el paisaje sonoro y la experiencia humana del tiempo y la naturaleza.
En 2026, continuó su serie de homenajes con From Vangelis, una obra inspirada en la filosofía, la sensibilidad y el legado musical del compositor griego. El proyecto profundiza en la relación entre música electrónica, identidad sonora y paisajes futuristas, incorporando una segunda dimensión vinculada a la estética ciberpunk y a la ciudad de Santiago de Chile.
En sus obras más recientes, Morus profundiza en la relación entre música, imagen y narrativa, explorando desde la inmensidad del espacio hasta los paisajes futuristas y ciberpunk de Santiago de Chile. Su propuesta busca conectar con oyentes que encuentran en la música electrónica un medio para viajar, imaginar y cuestionar la realidad.
Desde Santiago de Chile, bajo los cielos del hemisferio sur, MORUS desarrolla una música electrónica de carácter cósmico, filosófico y progresivo: una exploración sonora entre el ser humano, la tecnología y el universo.

Desde Quillota, la agrupación chilena ha desarrollado una propuesta que parece desplazarse entre lo onírico y lo cósmico, combinando pasajes de intensa energía con momentos de contemplación electrónica y sutileza melódica.
Su sonido, marcado por la exploración y la libertad creativa, invita al oyente a recorrer un viaje auditivo de múltiples dimensiones, donde cada composición funciona como una propuesta abierta y profundamente evocadora.
Desde sus inicios, el grupo apostó por un formato instrumental capaz de transmitir imágenes y estados anímicos mediante complejas estructuras rítmicas y texturas envolventes.
Influenciados por referentes del progresivo moderno y la música experimental, Espresso ha logrado consolidar una propuesta elegante y contemporánea, caracterizada por cambios de intensidad, pasajes ambientales y una cuidada interacción entre guitarras, sintetizadores y bases rítmicas.
La formación de la banda está integrada por Pierino Madrid en bajo, Fernando Meneses en guitarra, Elías Orellana en batería y Wilfredo Salas en teclados y sintetizadores. Cada integrante aporta una sólida base técnica y una visión musical abierta a la improvisación y la fusión de estilos, aspecto que ha permitido al grupo desarrollar una estética sonora coherente y reconocible.
En el plano discográfico, la agrupación debutó con el EP Pleno en 2017, trabajo que marcó las primeras líneas de su exploración progresiva. Posteriormente lanzaron su álbum homónimo “Espresso” en 2022, consolidando un sonido más elaborado y ambicioso. Más tarde llegarían trabajos como Dimensión_fractal001 y 002, obras donde el grupo profundiza en una estética más atmosférica, electrónica y experimental. Con ello, Espresso se posiciona como una de las bandas chilenas más inquietas y creativas del progresivo actual, expandiendo constantemente los límites de su propio cosmos sonoro.

Su música transita por estructuras progresivas, cambios dinámicos, pasajes melódicos y momentos de alta intensidad, combinando elementos del metal progresivo con distintas expresiones del metal contemporáneo y clásico.
A nivel lírico y conceptual, IGNIS•VMBRA aborda la alienación, la opresión, la crisis existencial, el deterioro social y la relación entre el ser humano y la tecnología, explorando escenarios introspectivos y distópicos.
La banda concibe la música como un espacio para cuestionar la realidad y reflexionar sobre la condición humana.
Como parte de su primera etapa, IGNIS•VMBRA participó en el Wacken Metal Battle Chile, integrando la etapa de heats de la Zona Sur. Esta participación constituye un hito relevante para una banda de reciente formación, tanto por su incorporación temprana al circuito competitivo nacional como por la oportunidad de presentar su propuesta dentro de la escena del metal chileno.
En enero de 2026, la banda presentó “Amenaza Artificial”, su primer single oficial y adelanto de su álbum debut Ad Astra, iniciando una etapa de consolidación de su propuesta y formando parte del catálogo de Mylodon Records.
Actualmente, IGNIS•VMBRA se encuentra preparando el lanzamiento de “Agua y Arcilla”, previsto para fines de noviembre de 2026. Este nuevo lanzamiento dará continuidad al desarrollo musical y conceptual iniciado con “Amenaza Artificial”.
En enero de 2027, la banda presentará Ad Astra, su primer álbum de larga duración, reuniendo el trabajo compositivo desarrollado desde su formación y consolidando una propuesta que conecta metal progresivo, narrativa, experimentación y reflexión sobre las tensiones sociales, existenciales y tecnológicas del mundo contemporáneo.
Con una trayectoria todavía breve, pero marcada por su participación en circuitos relevantes de la escena nacional, el lanzamiento de su primer single y el desarrollo de su álbum debut, IGNIS•VMBRA se encuentra actualmente en una etapa de expansión y consolidación dentro del metal progresivo chileno.

Este veterano y talentoso músico inició una trayectoria musical desde los años 70's que incluye membresías en Luna Llena y Amapola. En cuanto al grupo Astralis en sí, su propuesta sinfónica se basa en la confluencia del legado progresivo con los estándares propios del rock sinfónico.
De esta manera, su disco debut de 2006 “Bienvenida Al Interior” manifestó un aporte sólido a la escena progresiva dentro del rock sudamericano actual. Junto a Vera-Pinto participaron ese ese disco Sergio Heredia (batería y percusión), Mauricio Arcis (bajo) y Juan Pablo Gaete (teclados).
Con “Voces Del Bosque”, su segundo disco del año 2009, el grupo decidió enriquecer su propuesta sonora con la incorporación de elementos folk en modalidad estilizada y un acercamiento más profundo a la tradición sinfónica en sus facetas más cristalinas. La alineación del grupo acoge una ligera variante con el ingreso del nuevo tecladista Mauricio Gaggero.
El año 2013 consigna otro momento importante dentro de la historia de la banda. Su tercer álbum “Fantasía de Invierno” sale finalmente al mercado. El repertorio consta de canciones compuestas entre los años 1989 y 1995: o sea, este disco es básicamente un repaso de viejas composiciones que se revelan ahora con el beneficio de la pericia y la madurez estilística que el grupo ha venido forjando en la secuencia de sus dos discos anteriores “Bienvenida Al Interior” y “Voces Del Bosque”.





Tras una primera etapa marcada por la publicación de los singles Ocaso del Inmortal, Tras el Despertar, Kairos Pt. 1: Arquero Silente y Diablo Conocido, la banda comenzó a abrirse espacio dentro del circuito progresivo chileno.
Ocaso del Inmortal fue postulado a los Premios Índigo y posteriormente a los Premios Pulsar, mientras la música de Danza de la Ira comenzó a difundirse en radios y programas tanto en Chile como en el extranjero.
En 2024, Danza de la Ira presentó su primer álbum, Septies Kairos, editado en asociación con Mylodon Records. El disco fue grabado en Estudio 1112 y su mezcla y producción se realizaron en Estudios Audiocustom durante 2023.
El álbum fue presentado oficialmente en vivo el 27 de julio de 2024 en Sala Master de la Universidad de Chile, marcando uno de los principales hitos en la trayectoria de la banda.
Tras el lanzamiento de Septies Kairos, la banda inició una nueva etapa con una reestructuración de su formación, incorporando a Juan Villalón en voz (Escathology, Ophera, Racimo, Novena Plaga) y Alonso Guichard en primera guitarra (AEQUO). Con esta nueva formación, Danza de la Ira regresó a los escenarios durante 2025, presentándose el 30 de julio en House Rock & Blues y el 25 de octubre en Sala FAQ Record.
Durante su etapa más reciente, la banda ha concentrado su trabajo en el desarrollo de nuevo material y en la consolidación de su sonido. Actualmente se encuentra trabajando en cuatro nuevas composiciones, profundizando tanto en sus arreglos como en la optimización de su propuesta sonora y su trabajo colectivo.
Estas nuevas composiciones serán publicadas progresivamente como singles y constituyen la base de un futuro segundo trabajo discográfico, abriendo una nueva etapa creativa para Danza de la Ira y dando continuidad a su búsqueda dentro del rock progresivo contemporáneo.









En seguida, vino una etapa de difusión, tocando en diversos recitales escolares y universitarios de Santiago. Eran también los incipientes pasos del jazz rock en Chile. Junto a Evolución, Quilín y Bandhada, se reunían en el mítico pub “El Jardín” de Ñuñoa, en noches interminables de tertulia musical y desenfreno creativo. Esta música quedó plasmada en una grabación casera de un ensayo, material de muy difícil obtención actualmente.
En 1983, Ojo de Horus adoptaría una nueva formación. Esta vez con Rodrigo Aboitiz, Igor Rodríguez, Boris Sazunic, Juan Ricardo Weiler y Patricio Aravena, quienes continuaron el estilo establecido en sus inicios. Éste sería el line up que alcanzó a grabar en el locutorio de Estudios Filmocentro, en directo y bajo la modalidad de 2-tracks, un lejano 17 de mayo de 1984.
El resultado de este trabajo fue un cassette de siete composiciones, sin edición formal y que tentativamente se llamó “Hijos de los Cazadores”. Al año siguiente, Weiler, Aboitiz, Rodríguez y Sazunic, alentados por el productor nacional Carlos Fonseca, darían vida al mítico y reconocido grupo nacional Aparato Raro. La idea era explorar el mundo de los sonidos electrónicos, a la usanza inglesa de la New Wave, lo cual permitiría generar más audiencia.
Esta nueva configuración significaría el epílogo musical como Ojo de Horus, al menos en su primera etapa.
Este tiempo de silencio duraría más de tres décadas. Sin embargo, en el año 2020 sucedería algo extraordinario, explicado tal vez por las propias circunstancias del momento. En plena crisis sanitaria mundial, muchos artistas y músicos optaron por la reinvención. Weiler fue uno de ellos.
El músico e ingeniero de sonido, tras una conversación con el productor discográfico del sello Mylodon Records, Juan Barrenechea, decidió traer nuevamente a la vida a Ojo de Horus. El proceso de construcción de este desafío musical se concibió desde su estudio Tarkus, en Algarrobo.
Con una renovada y portentosa formación, el proyecto se concretó a través de la edición de una placa homónima que permitió reunir a antiguos miembros de la banda con músicos amigos del baterista, quienes materializarían esta segunda etapa de la agrupación.
Las posibilidades que brinda la tecnología hicieron el resto. Es así como se sumaron Rodrigo Ibieta (integrante original), quien grabó teclados en su estudio personal de Arizona, USA; John Clark, ex guitarrista de Evolución, quien estampó sus cuerdas desde Canadá; Pedro Muñoz, director y tecladista de Evolución; el bajista Jorge Herrera, ex Evolución; Alonso Romero (Aly), quien aportó arreglos de guitarra desde León, México; Fernando González, guitarrista de Evolución; Fernando Islas, bajista de Evolución; más los miembros de SETI/Taurus, Claudio Momberg (teclados) y José Luis Ramos (bajo).
Así, nació esta obra llamada “Ojo de Horus” que, tal como lo define su nombre, refleja un símbolo de características mágicas, protectoras, purificadoras y sanadoras: un símbolo solar que encarna el orden, lo imperturbado, el estado perfecto de las cosas.

La banda está integrada actualmente por Juan Gutiérrez (batería), Diego Cataldo (teclados), Sebastián Cataldo (bajo) y Claudio Moreira (oboe), quienes basan su propuesta en la captura orgánica y la interacción humana.
Su sonido nace en la honestidad del ensayo y se consolida en vivo como una experiencia de alta fidelidad donde la complejidad técnica y la leyenda local se funden en un solo discurso musical.
El cuarteto acaba de oficializar su vínculo con Mylodon Records para la edición del nuevo disco, el cual se encuentra en la etapa final de composición, por lo que su fecha de salida está programada para el segundo semestre del presente año.
En 2023, el grupo grabó en formato trío su primer registro, el cual se elaboró a partir de la historia de Vicente Cau Cau, el denominado "niño lobo chileno", en donde la banda reflexiona e indaga en torno a los puntos de cuestionamiento y conflicto presentes en el hallazgo de un niño en supuesta situación de "salvajismo" y su posterior experiencia en el mundo civilizante, hasta el día de su muerte en el año 2009.
Así los músicos pretenden aunar la composición musical con una búsqueda histórica, que hasta el momento se ha nutrido por los escritos de Omar Valdivieso, cronista de la caleta de Horcón y Cristian Vila, hijo de Gustavo Vila, uno de los psiquiatras que se hizo cargo de Vicente.
En este sentido, Pewman es una apuesta por la comprensión y rescate de una historia local que nos enfrenta a un necesario repensar sobre nosotros y el otro. Una interpretación musical sobre la mirada de Vicente Cau Cau, con miras a incorporar y dialogar con otras propuestas visuales y escénicas.
El disco se grabó en Studio Azul Multimedios durante los días 28 y 29 de mayo del año 2022, en la ciudad de Viña del Mar. Fue mezclado y producido por Mauricio de la Rosa Pedreros, mientras que la masterización estuvo a cargo de Rodolfo Frigolett.

Su disco debut Driven Pace transita por diversos senderos estilísticos, donde destaca la influencia del rock progresivo clásico y de colosos como Yes, Toto, Journey, Rush, Genesis y Dream Theater.

