Los discos que no se publicaron (pero después sí)

El artista -el músico en este caso- pone esfuerzo, sudor, (¿y lágrimas?), estruja las neuronas creativas, invierte tiempo y esfuerzos técnicos: horas, días, hasta meses en el estudio… se graba un disco, nace la criatura…pero.
El pero es que un sello discográfico es dueño de su trabajo, y tiene una mala noticia que dar: el disco no verá la luz y la grabación será guardada en una bodega oscura. El artista tuvo la mala idea de expandir sus ideas, de cambiar de estilo, hizo un disco diferente (o vaya a saber que nube pasó por la mente del ejecutivo del sello erigido juez) y el veredicto final es: no publicaremos tu disco por ser poco comercial.

La historia con distintos matices y variaciones ha ocurrido más de una oportunidad. Repasemos algunos casos y juzgue usted:

Evidencia N°1: Jack Bruce: Jet Set Jewel.

En 1978, Jack Bruce, el fabuloso cantante y bajista, dueño de una voz profunda y un estilo de tocar el bajo que sería influencia de otros tantos y que antes fuera integrante de los fundacionales Cream junto a Eric Clapton y Ginger Baker, contaba a esa fecha con a lo menos 5 discos publicados como solista. Ese año 78, entre los meses de agosto y octubre, desarrolló sendas sesiones de grabación en los Chipping Norton Studios, Oxfordshire y en Trident Studios de Londres. El álbum llevaba por título Jet Set Jewel, y lo acompañaron como instrumentistas Hugh Burns, guitarra, Tony Hymas, teclados, Simon Phillips, batería y Dick Heckstall-Smith, en saxofón. Hymas además aportaría composiciones propias.
El álbum que recorre en 10 canciones el amplio espectro de estilos cultivados por el multiinstrumentista escocés -desde el explosivo jazz rock de “Please” hasta la balada de aires pastorales “Maybe the Dawn”- injustamente archivado por decisión del sello discográfico, no vería la luz sino hasta el año 2003 en el contexto de la campaña de reedición de los discos de Jack Bruce. En lo personal es un disco que me gusta muchísimo y que no puedo dejar de recomendar.

Evidencia N°2: Daryl Hall: Sacred Songs.

Daryl Hall, famoso por ser la mitad del dúo de música pop Hall and Oates en 1977, después de una gran cosecha de éxitos materializada en sendos disco de oro (pero antes de publicar los que serían doble platino) decide independizarse y grabar el que en teoría sería su primer disco solista: Sacred Songs y para hacerlo se asocia -en una inesperada jugada- al mísmisimo Robert Fripp: Ecléctico guitarrista inglés siempre asociado al grupo que el mismo fundara King Crimson.

El disco evidentemente mostraba al cantante y músico en una faceta diferente, un poco más vanguardista, en parte distinta a la cual tradicionalmente se le asociaba, esto es, la de cantante de “blue eye soul”, una majadera etiqueta que el oriundo de Filadelfia siempre rechazó. Tanto en la música, pero claramente en las letras, el disco refleja el interés de Daryl Hall por la espiritualidad esotérica (véase el particular gesto con que posa el artista en la portada), y en particular los escritos de Aleister Crowley. Por su parte Fripp también compartía intereses similares en el misticismo, sobre todo como estudioso de la teosofía. Lamentablemente el sello, temiendo que esta propuesta “extraña” dañara las proyecciones comerciales del dúo, hizo de las suyas y retrasa tres años la publicación del disco.

La producción es un cruce de estilos que deja espacio para las propuestas experimentales de Fripp por ejemplo en temas como “Urban Landscapes” o “NYCNY” progresivo duro y puro. Pero ¿como es que se logró publicar? En parte por la presión de los fans, y en parte también porque, indignados por la situación, Hall y Fripp distribuyeron cintas a las radios, lo que generó inmediato interés dentro de los medios musicales de la época, lo que lograría que el disco saliera de su secuestro en 1980.
La colaboración de Daryl Hall con Fripp continuaría después de la grabación de Sacred Songs, en Exposure, primer disco acreditado como solista al guitarrista de King Crimson y que se publicaría sin problemas en 1978.

Evidencia N°3: Mahavishnu Orchestra: The Lost Trident Sessions

Grabado originalmente en junio de 1973, solo sería puesto a la venta en compact disc por Sony Records 26 años después en septiembre de 1999.

En este caso y a diferencia de los anteriores mencionados, fueron las propias tensiones internas entre los miembros de la banda, los egos musicales en desequilibrio, y quizá las declaraciones desafortunadas en la prensa hacia el guitarrista John McLaughlin, por parte del resto de sus compañeros lo que desembocaron en la disolución de la banda de jazz rock en 1973 que daría su último concierto (en esa formación) en Detroit el 30 de septiembre de ese mismo año.

En ese ambiente enrarecido por la separación y dado que cada uno de los integrantes continuó adelante con sus propios proyectos individuales, no se le tomó mayor interés, dejando atrás lo grabado y quedando el disco sin publicar, hasta que las cintas finalmente se extraviaron y solo serían encontradas por casualidad en 1998 cuando el productor Bob Belden, que reunía material para relanzar la versión remasterizada de Birds of Fire, dio con unas cintas sin etiquetar las cuales al revisarlas, resultaron ser las que en rigor debieron haber disco el tercer disco en estudio de este combo de jazz fusión.

Evidencia N°4: Yes: Paris Sessions.

Los progresivos de Yes luego de terminar la gira que los llevó a promocionar su más reciente disco Tormato durante la segunda mitad del año 1978, deciden instalarse en París a fin de iniciar las sesiones de grabación de un nuevo álbum. El productor que estaría a cargo de las sesiones de grabación sería Roy Thomas Baker (Queen, Journey), probablemente una decisión del sello discográfico con miras a obtener un éxito comercial. Pero estos no eran los mejores tiempos para el formato musical propuesto por el rock progresivo, ya que combinados el auge del new wave y el punk y el propio desgaste creativo de las bandas todo parecía augurar la decadencia del género y el hundimiento de las bandas del querido estilo progresivo.

Más conscientes de este cambio Rick Wakeman y Jon Anderson, tecladista y vocalista respectivamente, generaron durante esas sesiones una dupla creativa que aportaría composiciones en un estilo más cercano al pop, pero el resto de la banda no fue tan receptivo y sin saber bien como encajar, se mostraban más reacios a adaptarse a estas nuevas formas musicales. Lo que finalmente decantó en que hubiesen dos facciones opuestas dentro de la banda. El final de este espinoso camino sería un tobillo roto: el del baterista Alan White que se accidentó mientras patinaba. Finalmente la banda se separa con el retiro de Anderson y Wakeman.

De estas sesiones de grabación en París (también conocidas como Pub Sessions) resultaron por lo menos 18 composiciones que quedaron en distintas etapas de desarrollo. De estas grabaciones el público pudo tomar conocimiento a través de cintas pirata que comenzaron a circular en la época, como también en regrabaciones posteriores de algunos temas como sería el caso de los temas “Some are Born”, “Days” y “Everybody Loves You”, que saldrían más adelante en el segundo álbum solista de Jon Anderson, “Song Of Seven” de 1980 (con Jack Bruce tocando el bajo en un tema) y el resto vería la luz oficialmente sólo a partir del 2002, como bonus tracks en las ediciones extendidas para “Tormato”, “Drama” y el box set “In a Word”.

Evidencia N°5: Pink Floyd: Household Objects.

Este disco habría sido el sucesor del súper ventas lanzado en enero de 1973, Dark Side of the Moon, álbum seminal que marcó un hito dentro de la historia de la música progresiva. Claro, la banda se enfrentaba a una repentina popularidad y a una excesiva presión en orden a cumplir las expectativas generadas, por lo que Roger Waters que en la práctica era la fuerza creativa que guiaba a la banda decidió tomar un enfoque radicalmente diferente (énfasis en radical): utilizar objetos domésticos (household objects) en reemplazo de los convencionales instrumentos musicales. Las sesiones de grabación fueron observadas por el ingeniero de sonido Alan Parsons y consistieron en canciones interpretadas con ampolletas, elásticos, batidores de cocina y martillos, entre otros elementos más bien propios de encontrar en Sodimac que en un estudio de grabación.

Los resultados de esta hazaña extravagante, no fueron del todo satisfactorios para la banda, la cual de a poco fue reincorporando la instrumentación regular al proyecto, hasta que finalmente el proyecto original fue abandonado, para dar un giro de 180 grados y pasar a otra cosa. De lo grabado nada se supo, hasta que en 2011 se reeditaron todos los discos de estudio del grupo en versiones ampliadas con temas extras, tomas alternativas, demos y material descartado, publicándose así por primera vez dos cortes de las sesiones de Household Objects: el tema “The Hard Way” como extra en el disco 6 de la versión extendida de Dark Side of the Moon y “Wine Glasses” que sería incluido en el disco 2 del box set correspondiente a Wish You Were Here (disco que fue en efecto el sucesor de DSOTM), permitiendo de esta manera el acceso a parte del material correspondiente a esa etapa de creatividad desbordada, de una banda que quería desafiar las convenciones.
Quien sabe lo que nos perdimos. Quien sabe que otra música estará injustamente condenada, encerrada esperando ser liberada.

Edward Inostroza

 

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