En marzo de 2001 tuve el enorme privilegio de conocer a los muchachos de OMNI, agrupación de rock progresivo andaluz que, al igual que la banda chilena Exsimio, coincidimos como parte del cartel del Festival Baja Prog de aquel año en Mexicali.
Inmediatamente surgió una tremenda amistad. Fue una sensación de fraternidad muy profunda, al punto que parecía que nos hubiésemos conocido de toda la vida.
Ahí conocí a Salvador Vélez, Mike Starry, José Luis Algaba, Mario Bocanegra, Pepe Torres, Alberto Márquez (colega periodista y apasionado por los teclados) y a Paco Barroso.
Las cosas de la vida. Nos tocó compartir el mismo día de presentación en el escenario del Hotel Araiza de Mexicali, un día ciertamente memorable, ya que ambos shows fueron de lo mejor que pudimos disfrutar en aquella versión del festival.
Es así como en la despedida de Baja California hicimos el juramento de volver a México para una nueva aventura. Y no pasó mucho tiempo, ya que a finales de ese mismo año comenzamos a “armar” lo que sería esta nueva excursión, aprovechando la coyuntura que OMNI había sido nuevamente invitado para la siguiente versión de Baja Prog.
El objetivo, en este caso, era promocionar el nuevo disco de la banda denominado “El Vals de los Duendes”, que es una de las obras más hermosas de la nueva hornada sinfónico progresiva de España, con el siempre presente sello andaluz que característico de la banda.
En marzo de 2002 iniciaba un segundo viaje a México para ser parte de este nuevo desafío, como fue organizar el tour de OMNI por tierras aztecas. Nuestro encuentro se produjo en el Aeropuerto de Benito Juárez de Ciudad de México. Allí estaban mis grandes amigos, procedentes de Andalucía: José Luis Algaba, Mike Starry, Salvador Vélez, Alberto Márquez, Rafa Tardío y Pepe Torres, además de Ismael Colón, el nuevo baterista. Pero había una tremenda sorpresa para este trascendental momento. Se había sumado también, en calidad de músico invitado, Stephan Junca, percusionista de la banda estadounidense Azigza, a quien conocimos en el Baja Prog del año pasado.
Con la delegación ya completa, nos preparamos en DF para lo que sería el primer hito de la gira por México, no sin antes aprovechar un par de days off para recorrer la capital azteca.
Como parte de esta gira promocional, habíamos convenido una presentación en un encuentro de rock progresivo que se desarrollaría en Ciudad de México. Sin embargo, problemas logísticos y la desprolijidad evidenciada por los organizadores, hicieron imposible la concreción del plan original, poniendo en riesgo el debut programado de la banda.
Cuando todo parecía indicar que dejaríamos la capital sin tocar, conocimos al manager de la banda local Agora, quien nos ofreció la posibilidad de generar un nuevo evento para salvar la situación, pero en un local distinto. En este caso, el Foro Escape, junto a Akinetón Retard de Chile.
Tras analizar las opciones, accedimos a su propuesta, y así las nubes negras del inicio se disiparon, por lo que logramos, finalmente, realizar la primera presentación de la gira.
Ya más repuestos de la tumultuosa partida, enfilamos vía terrestre a la ciudad de Aguascalientes. Cuál sería nuestra sorpresa al percatarnos que el medio de transporte escogido para tal efecto fue un OmniBus de México (no es broma, así se llamaba la empresa).
La anécdota generó sonrisas en la delegación, por lo que con un ánimo bastante más recuperado partimos hacia urbe hidrocálida, denominada así por la abundancia de aguas termales en la zona.
Allí nos esperaba el promotor Juan Manuel Muñoz, amante del blues y el rock progresivo, además de locutor de la radio local, quien era el encargado de organizar el show de OMNI.
Pasamos de la incertidumbre inicial a la amabilidad fraterna de Aguascalientes y su gente, situación que nos hizo sentirnos realmente como en casa.
El lugar escogido para el concierto fue un lugar llamado “La Querencia”, una suerte de restaurante bastante conocido en la ciudad, el cual fue habilitado de muy buena forma para el concierto, donde compartimos escenario con la banda local Epitafio, y con Arbatel, una excelente agrupación sinfónico progresiva, estilo escuela italiana, provenientes de la cercana ciudad de Zacatecas
El show de OMNI en Aguascalientes se llevó a efecto el domingo 3 de marzo, y fue memorable y emotivo. La energía fluyó por montones sobre el escenario y la banda entregó uno de sus más recordados conciertos en suelo mexicano.
La conexión con el público fue inmediata, diría yo. Fue un momento pletórico, lleno de sentimientos y de emociones encontradas, al punto que la banda ofreció como regalo el set completo de canciones preparadas para la gira.
Luego de la catarsis experimentada en Aguascalientes, la banda se trasladó vía aérea hasta Tijuana. El resto del viaje hacia Mexicali lo hicimos por tierra, acompañados por nuestros grandes amigos Sergio Gutiérrez y su esposa, Laura Preciado, quienes nos recogieron en dos vehículos desde el aeropuerto de esta ciudad fronteriza con EEUU para llevarnos hasta tierra cachanilla.
En este punto debo decir que ninguno de nosotros imaginaba la experiencia de aquel trayecto, ya que ineludiblemente nos encontramos con la “La Rumorosa”, el famoso cordón montañoso del norte de la Baja California, una ruta que es considerada como una las más peligrosas del país por su trazado sinuoso y las decenas de precipicios existentes. Sinceramente, la recorrimos con un evidente frío en la espalda, aunque la noche contribuyó a que la sensación fuera menos traumática. Y vaya qué ayudó, ya que al hacer dicho recorrido de día, se pueden apreciar los cientos de vehículos estrellados en el fondo de las quebradas como resabios de una mala maniobra o de un descuido fatal.
Ya estando en Mexicali, la palidez de nuestros rostros comenzó a desaparecer. Estábamos por segunda vez en el oasis del rock progresivo mundial, por lo que el encuentro con amigos y camaradas resultó ineludible, lo cual nos llenó nuevamente de energía. Nos instalamos en el Hotel Araiza y esperamos el inicio de la fiesta.
Se trataba de la sexta edición del Baja Prog, la cual nuevamente consideraba cuatros días, siendo el viernes 8 de marzo la jornada programada para OMNI, en el Teatro del Estado, recinto principal del festival, teniendo el grupo la misión de abrir los fuegos ese día.
En cuanto a la actuación de la banda, ésta se podría resumir en pocas palabras: simplemente impecable.
Como cada Baja Prog, al término del evento se desarrolló la tradicional fiesta de despedida, una instancia memorable en la que bandas, promotores, periodistas y amigos cercanos al festival se reúnen en la casa del anfitrión, Alfonso Vidales (Cast), para compartir una barbacoa comunitaria y realizar la tertulia final, momento en el cual se especula con nombres de artistas que, eventualmente, estarían presentes en la siguiente edición y se reactivan las promesas de volver a Mexicali para se parte de otro mágico capítulo musical.
Tras el término de Baja Prog, nos despedimos de Stephan, quien luego del festival regresó a San Francisco (USA), y tomamos nuevamente un avión para llegar a nuestro último destino: la encantadora ciudad de Zacatecas, en el centro de México.
Zacatecas es una urbe de indescriptible belleza. Sus calles y pasajes empedrados conservan la esencia del México profundo, generando una conexión inmediata con su rica historia, la cual brota a borbotones desde cada vericueto.
Allí nos encontramos nuevamente con Arbatel y el clan Morones, una familia encantadora y absolutamente cautivada por la música, quienes se encargaron de preparar todos los detalles para la tercera presentación de OMNI en la mini gira por México.
El show fue programado para el martes 12 de marzo y se enmarcó en la primera edición del festival ZACA PROG, una instancia creada por Arbatel para congregar a los fans progresivos locales y de sus alrededores.
El lugar escogido fue el hermoso Teatro Manuel Calderón, ubicado en pleno centro de la ciudad, con el tremendo atractivo de ofrecer acceso gratuito para la ocasión, un evento en el cual participaron también Arbatel y Akinetón Retard (Chile), quienes lamentablemente no pudieron llegar a tiempo para el evento, debido a complejidades y conexiones para su traslado.
Imperdonable sería no dedicar algunas palabras a Zacatecas, ciudad con “piel de cantera y corazón de plata», frase con la cual sus habitantes describen este hermoso reducto colonial, reconocida además como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Su trazado urbano consiste en callejones y plazas que encierran numerosos capítulos de la historia de México, desde la época revolucionaria a la del esplendor minero, destacando la figura imponente del singular Cerro de la Bufa. Es sin duda una de las ciudades más bellas del país.
No fue fácil la despedida de Zacatecas. Su encanto nos colmó de embeleso, por lo que temprano por la mañana, con un nudo en la garganta y sin mirar atrás, partimos por tierra hacia el aeropuerto de Ciudad de México, en donde sería el adiós final de esta gira.
JBH
