Desde una mirada inquieta y profundamente artística, Ubiks ha ido construyendo una identidad propia dentro del rock progresivo chileno, combinando exploración sonora, discurso conceptual y una fuerte conexión con otras disciplinas creativas.
Desde sus comienzos, el dúo Ubiks integrado por Mario Del Castillo (teclados, programación, atmósferas) y Reinhardt Schulz (guitarras) se propuso explorar territorios donde el rock progresivo, la electrónica y la música incidental se entrelazan.
“Ciudad Sumergida”, su disco debut editado por Mylodon Records en 2020, es una obra que se presenta como un recorrido por paisajes sonoros que alternan atmósferas etéreas, loops envolventes y progresiones bien cuidadas.
El resultado es un trabajo que bordea lo ambient y lo progresivo, pero sin encasillarse en etiquetas estrictas, donde el uso de capas de sonido, ambientes espaciales y secuencias fluidas invita a una escucha atenta y absorbente, más cercana a la música incidental o al soundscape que al rock tradicional. Esto convierte a “Ciudad Sumergida” en una experiencia sonora que no solo se oye, sino que se siente y se imagina.
Conversamos en exclusiva con Mario del Castillo y Reinhardt Schulz, sobre el universo musical de Ubiks, las texturas ambientales que nutren su disco “Ciudad Sumergida” y los futuros desafíos de la banda en la siguiente entrevista.
¿Cómo nace Ubiks y en qué contexto artístico y musical se forma la banda?. ¿Existía desde el comienzo una intención progresiva o fue algo que se fue decantando con el tiempo?
Mario: Ubiks nace en un contexto de revuelo social y luego de pandemia. A raíz de la cuarentena, el trabajo a distancia abrió la posibilidad de desarrollar algunas ideas que teníamos hace ya un tiempo, que habíamos trabajado de manera presencial para generar algunos demos que parecían configurar un cuerpo musical distinto al que veníamos realizando con Primavera Negra o RadioStation hasta ese momento y que se relacionaba con otros trabajos que hicimos como dúo años antes. Estos nuevos demos tenían un espíritu ambient, electrónico junto a una composición un poco más reposada en relación con lo que veníamos haciendo con Primavera Negra. Y cuando viene la pandemia y viene la cuarentena se dio la posibilidad de desarrollar esas ideas hasta un producto final. Y así nace Ubiks, como una manera de darle espacio y salida a esas ideas que, si hubiéramos estado trabajando aún en Primavera Negra, quizás no habrían eclosionado.
Reinhardt: Complementando la respuesta de Mario, creo que antes de la pandemia se nos hizo necesario empezar a explorar otros sonidos. Porque nuestro proyecto Primavera Negra es roquero, lo que, en general, significa tocar con banda y organizar la cantidad de decibeles que eso implica. Entonces, con Ubiks pensamos en música que podía servir para instalaciones, música para incluso algún tipo de exposición donde hubiera audiovisuales, un trabajo que también veníamos desarrollando con Mario. En ese contexto también comenzó a surgir la idea de trabajar a partir de referencias literarias. En un comienzo le pusimos el nombre provisorio de “Spring Station” al nuevo proyecto, que era la mezcla de Black Spring —que remite a Primavera Negra— una etapa donde hicimos muchos demos que se publicaron bajo ese nombre en Internet, y el otro proyecto, RadioStation, donde también hay algunos antecedentes en el estilo que se fue dando con Ubiks.
Mario: Si existía una intención progresiva explícita, creo que en un comienzo no. Creo que más bien era una intención, como ha dicho Reinhardt, de construir soundtracks, de construir paisajes electrónicos-ambient. Creo que lo progresivo se fue decantando con el tiempo. El darle una estructura más progresiva o post-progresiva como nos han dicho, se fue dando a medida que los arreglos fueron evolucionando.

El nombre Ubiks remite inmediatamente a un imaginario literario y conceptual. ¿Qué significado tiene para ustedes y cómo dialoga con la estética del grupo?
Reinhardt: Bueno, es evidente que nos inspiramos en el mundo de la ciencia ficción de Philip K. Dick. Generacionalmente fuimos marcados por el cine y en ese contexto, Blade Runner es un hito. No solo por su impacto en la historia del cine, sino también por la importancia de su banda sonora, que no solo se refiere a la música de Vangelis, sino también por el uso de la percepción transensorial. Esto lo analiza muy bien Michel Chion, cuando se refiere al sonido en el cine. En general, solemos creer que en lo audiovisual la emoción proviene solo de la imagen, y eso no es necesariamente así, sino que no podemos determinar exactamente de dónde viene, y eso es lo transensorial. La emoción se construye con la imagen, pero también viene del sonido y de la música. Y en ese sentido, a veces la música es mucho más importante de lo que nos damos cuenta.
Mario: En esa línea también, hablando sobre Blade Runner y sobre Philip K. Dick, creo que a los dos nos tenía bastante alucinados el libro Ubik, sobre todo por la capacidad transformativa del objeto llamado Ubik en la novela. Y creíamos que también era una manera de referenciar un tipo de música, precisamente que apuntaba hacia eso, hacia la transformación en base a una narrativa principal. Además, nos permitía liberarnos de un estilo determinado y nos podía dejar trasladarnos o transformarnos, tal y como ocurre con los Ubiks eléctricos en la novela de Philip K. Dick, que se transforman en “lo que usted necesite”.
A lo largo de su trayectoria, ¿qué hitos consideran fundamentales en la consolidación del proyecto?
Reinhardt: Bueno, yo creo que es súper importante contar que con Mario estudiamos en la facultad de artes de la Universidad de Chile, en la mención de fotografía. Y allí empezamos básicamente a experimentar. Experimentamos con la química fotográfica. Adaptamos los procesos químicos para poder hacer diapositivas en blanco y negro basándonos en unas revistas. Empezamos a hacer pruebas con esos materiales. Fuimos creando pequeños audiovisuales que eran diaporamas que tenían algún tipo de banda sonora. Y ahí empezamos también a hacer pequeñas cosas con música. De esa época quedaron algunas grabaciones que justamente eran en formato dúo, bastante sencillas en su orquestación, pero bien interesantes en su búsqueda. Y creo que ahí se generó el inicio de todo esto. Creo que se entremezcla el trabajo que hicimos para empezar a trabajar en audiovisual en una época en que era difícil. Hoy todo el mundo puede grabar con un celular, pero nosotros hicimos grandes esfuerzos por conseguir una cámara de VHS que grababa de forma bastante limitada y amateur. Y a pesar de las limitaciones técnicas, empezamos a experimentar con el formato y con el sonido. Creo que es importante mencionar que hicimos un cortometraje que se llamó Texto en una libreta; ahí empezamos a explorar estas sensaciones audiovisuales.
Mario: Otro momento importante para la consolidación de este proyecto fue que a algunas de esas grabaciones les dimos un “empujón” a mediados de la década del dos mil. Algunas las publicamos a través del proyecto RadioStation. Hay por lo menos dos cortes de esos que menciona Reinhardt que vienen de la primera época. Al retomar esas grabaciones y darles una actualización en el tiempo, demostraban el potencial que tenían en sí mismas. Eso nos dio fuerza para pensar que podría haber una evolución en el futuro de esa exploración. Claramente con Primavera Negra, siendo cuatro integrantes, era más difícil y la búsqueda era otra; no era el camino para este tipo de mirada.
¿Qué representa el rock progresivo para Ubiks en la actualidad? ¿Lo viven como un género, un lenguaje o una actitud creativa?
Reinhardt: Bueno, yo creo que en nuestro proyecto lo que tenemos es básicamente una actitud creativa, porque tiene esta mixtura con la visualidad y con la literatura. Creo que es súper importante entender que, en mi caso particularmente, la influencia del rock progresivo es súper importante, pero creo que no tomamos prestado el modelo tal cual como era el rock clásico de los setenta. Yo soy fanático de King Crimson, sigo escuchando a Pink Floyd, Emerson Lake and Palmer, pero creo que siempre construimos un tipo de música diferente, no nos apegamos a ese género tal cual se hacía en esa época. En ese sentido, la denominación “post-rock” es mucho más precisa porque venimos de ahí, del progresivo, pero también nos alejamos de la estructura más clásica. No tratamos de imitar lo que hicieron grandes músicos, sino que nuestra inspiración tiene que ver con las sensaciones que queremos crear. Dos referentes musicales que encuentro claves para nuestro proyecto son Brian Eno y los británicos Talk Talk a partir de su disco “Spirit of Eden”, ambos son pioneros a su modo en crear espacios y texturas ambientales. Eno hablaba de pintar con sonidos lo cual genera una libertad creativa en que se pueden crear horizontes y perspectivas diferentes. Bueno, también hay muchas influencias que no son musicales sino del arte en general.
Mario: Claro, esa apertura permite tener influencias que no son musicales, y además permite que el rock “de género” no se transforme en una camisa de fuerza, sino en una motivación.
¿Cómo se relacionan con la tradición del progresivo clásico y con las expresiones más contemporáneas del estilo o la corriente llamada “Post Prog”?
Mario: A nosotros nos empujó bastante la idea del post-prog pensando en Steven Wilson, que es un músico que consigue hacer una suerte de collage sonoro con todas sus influencias y las hace funcionar perfecto. Él no lo niega, es un técnico maravilloso en su exploración sonora; las canciones son la excusa para jugar y ver cómo técnicamente se resuelven. Guardando las proporciones, nosotros tratamos de hacer lo mismo: mezclar nuestras influencias e ideas sonoras sin buscar necesariamente imitar, pero dejando en evidencia lo que buscamos decir musicalmente y, ojalá, estéticamente como un producto coherente entre imagen y sonido.
En un contexto de consumo musical acelerado, ¿qué desafíos implica sostener una propuesta de desarrollo largo y conceptual?
Reinhardt: Esa es una pregunta muy interesante. La podemos definir generacionalmente: nosotros crecimos escuchando los discos completos, coleccionando álbumes, cuando la música no estaba en todas partes. Conseguir un vinilo no era sencillo. En mi caso, fui mucho al Persa Bío-Bío a comprar discos usados y en un momento publicamos un anuncio con un amigo en la revista La Bicicleta para intercambiar discos con gente que no conocíamos. Era un afán por descubrir cosas. Ahora es diferente porque accedemos a la música de manera fragmentada. Para nosotros era escuchar el Lado A, luego el Lado B, y si algo nos volaba la cabeza, lo escuchábamos hasta que el disco era parte de nuestra vida. Es una escucha diferente, donde es tan importante la música como el diseño de la portada y el concepto. Esa es nuestra escuela.
El disco “Ciudad Sumergida” tiene un concepto claro, trabajamos nosotros mismos la portada con experimentación fotográfica y tiene una dominante de color. Es un álbum conceptual; el tema “Ciudad Sumergida” dura ocho minutos y ese es el estilo que buscamos. Nos interesa conectarnos con un auditor melómano que disfrute de temas largos, independiente de la generación a la que pertenezca.
Mario: Creo que hacer música de este tipo hoy en día es algo así como una declaración de principios. Es una manera de persistir en la idea de que hay un tiempo para las cosas, que el arte tiene implícito una suerte de ritual. El disfrute de álbumes completos es algo que se está perdiendo y nosotros persistimos para que esa idea siga existiendo. Es un constructo cultural que no debería perderse.
En su música se percibe una preocupación por lo conceptual y lo narrativo. ¿Desde dónde nace esa necesidad de contar historias o construir universos sonoros?
Reinhardt: El concepto “Ciudad Sumergida” surge de un cuento. Nosotros veníamos conversando hace tiempo sobre cómo deberían ser los personajes y la ciudad. Imaginábamos esto a nivel de imágenes, pensamos en hacer una animación o modelado 3D, y al final construimos sonoramente este concepto. Hay una influencia narrativa evidente; el nombre Ubiks proviene directamente de una cita de Philip K. Dick, que habla del universo que nos interesa explorar. Entonces hay una influencia directa de ámbitos que no es solamente la música.
Mario: La construcción de un álbum con un orden y un tiempo de escucha necesita una estructura; uno debe tener algo que contar. Un álbum conceptual es una conversación. Si queríamos entrar en esa dinámica, necesitábamos una estructura, y ahí estaban las ganas de desarrollar algo con un cuento del escritor chileno Miguel Acevedo, muy amigo nuestro. Esa idea venía desde los años noventa como base para un audiovisual que en su tiempo no prosperó, pero la persistencia nos hizo retomar esa narración de fondo para dar estructura a la búsqueda musical.
¿Qué lugar ocupan otras disciplinas artísticas (literatura, cine, artes visuales) en el proceso creativo de Ubiks?
Reinhardt: Bueno, estábamos hablando del universo de este cuento. En la actualidad estamos desarrollando un audiovisual utilizando inteligencia artificial. Estamos experimentando con este medio tratando de ser fieles a lo que imaginamos de los personajes y la atmósfera. También estamos en la búsqueda de generar sonido inmersivo. Estamos pensando en hacer una nueva versión de “Ciudad Sumergida” utilizando Dolby Atmos para una performance con proyección audiovisual y sonido envolvente. Exploramos este concepto de paisaje sonoro y banda sonora para que no sea una simple escucha estéreo.
¿Creen que el arte —y particularmente el rock progresivo— sigue teniendo un rol crítico o reflexivo frente a la realidad contemporánea?
Mario: Me parece que el prog contemporáneo, bajo una cubierta de virtuosismo y códigos herméticos mantiene los temas clásicos asociados a la violencia política, los problemas ambientales y, sobre todo, la alienación urbana, aunque de buenas a primeras no parezca particularmente crítico. Probablemente me falten referentes, pero me da la impresión de que se trata de reflexiones musicales, no necesariamente instaladas en la idea de mostrarse críticas ante la realidad contemporánea de una manera burda.
Reinhardt: Como personas que estamos escuchando música continuamente, siento que la música ambient, electrónica o el progresivo se transforman en la banda sonora de tu vida. Yo soy fotógrafo y cuando estoy en el laboratorio escucho discos que producen una conexión y expansión de sensaciones. Eso influye en tu vida, pero no de una forma social concreta o crítica directa, sino de una forma sensorial. La música va guiando tus pensamientos y tu forma de percibir lo que ves.
Ciudad Sumergida es un disco cargado de atmósferas y significados. ¿Cómo surge la idea central del álbum y qué simboliza esta “ciudad” para ustedes?
Mario: La ciudad sumergida es un ideal perdido, un modelo de sociedad avasallado. En la narración es más literal: la ciudad está sumergida en sangre que se transforma en un lago. Es una alusión directa a procesos históricos que hemos vivido en nuestro país. Es eso que se perdió y que no podemos reencontrar. Son metáforas de cosas que hemos vivido y vivimos hoy.
Reinhardt: Yo escribí un guion llamado Santiago Oculto. Conversando con Mario, nos dimos cuenta de que en esos guiones y en el cuento de Miguel Acevedo había elementos que encajaban: hay brujos, sicarios y violencia. Es la violencia de la dictadura de los años ochenta desarrollada con un estilo literario que no es panfletario, pero habla de una generación marcada por esa oscuridad. Los personajes son sicarios que quieren destruir este lugar cuidado por un guardián. No es traducir la realidad directamente, sino una estilización. También conversábamos sobre la “retro-tecnología”, como el cajero automático donde reciben órdenes de los brujos; tecnología antigua usada con un fin oscuro. Es ciencia ficción basada en las sensaciones de una realidad que vivimos en la universidad a finales de la dictadura.
¿El concepto del disco fue previo a la música o se fue construyendo en paralelo durante la composición?
Mario: Ya estábamos trabajando en una idea musical y nos dimos cuenta de que podía funcionar. Fue un proceso ecléctico; se construyó improvisando y luego procesando a distancia. Se fue construyendo todo en paralelo. Compusimos hasta el último momento de la mezcla en pandemia a través de Zoom. El proceso creativo era un reflejo de lo que vivíamos en ese momento como personas en nuestro desarrollo diario.
Reinhardt: Este disco lo empezamos con un proceso muy personal improvisando, pero la pandemia generó algo diferente: grabamos cada uno encerrado en su casa. Yo armé un pequeño estudio en mi laboratorio fotográfico. El proceso de grabación fue de mucha calma, casi una terapia de sanación dentro del encierro. Al no estar contra el tiempo ni pagando horas de estudio, podíamos pulir detalles, repetir y probar cosas. Los temas se transformaban completamente y nos sorprendían. Es un trabajo con mucha elaboración y capas de sonido.
Se puede percibir un sutil influjo de la escuela de Berlín… ¿Están de acuerdo?
Reinhardt: No conscientemente, pero tenemos influencia del krautrock. Partimos escuchando a Walter Holland e incluso hicimos un cover. Luego tomamos como influencia directa a Tangerine Dream, Klaus Schulze y la electrónica de los setenta. Para mí esa música era importante; escuchaba cassettes de 120 minutos con esas grabaciones mientras hacía mis trabajos manuales en la escuela de arte. Es algo que no se olvida.
Mario: Coincido porque yo también escuchaba la misma música en las jornadas de taller. En relación con Tangerine Dream, me gustaban mucho sus bandas sonoras, como la de la película Firestarter, una película B de ciencia ficción de los ochenta. Creo que esa es una de las influencias que se traslucen claramente en el disco.
A nivel sonoro, el álbum presenta climas densos, pasajes introspectivos y momentos de tensión. ¿Qué búsquedas musicales guiaron este trabajo?
Mario: Cada corte es una parte de la narración. Tratamos de traducir una atmósfera sonora o musical distinta en cada tema. Son pasajes o estaciones del viaje de los sicarios del cuento para encontrar la ciudad sumergida. Decidimos, eso si, conscientemente hacer el viaje al revés: pasar por la ciudad sumergida y después salir a la superficie, al aire. Para nosotros era importante tener esa coherencia sonora.
Reinhardt: Existe una búsqueda de unidad, pero se pasa por estilos que varían: hay algo más pop, electrónica de los setenta, electrónica contemporánea y cosas experimentales. Hay momentos de tensión y otros de banda sonora. Es el concepto del viaje. El texto del disco dice que la publicación se da en el contexto de un mundo impredecible, líquido y en transformación. Eso resume lo conversado.
Mylodon Records se ha hecho cargo de la producción del disco. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con un sello?
Mario: Ha sido una relación estupenda e incondicional. Estábamos en una pausa con Primavera Negra y Mylodon nos apoyó a ojos cerrados, dándonos el impulso para la edición física. Organizó festivales online durante la pandemia donde nos invitó a participar. Ahora nos está apoyando nuevamente, esperando el próximo disco de Ubiks.
Reinhardt: Ha sido interesante el diálogo con el sello. Ese diálogo ordena nuestras ideas porque es como firmar un pacto; al contar lo que estamos componiendo, vamos construyendo nuestra historia y luego tenemos que ser coherentes con eso. Es un proceso creativo compartido desde que se gesta el álbum.
Por cierto, el arte del disco está muy bien logrado, cuidadosamente profundo y sugerente. El tono azulado aporta bastante al concepto.
Reinhardt: Fue un desafío trabajar la portada en un interior porque no podíamos movernos. Ocupé técnicas de iluminación y estudio trabajando con la refracción y reflexión de la luz en el agua, con proyectores de diapositivas y pantallas. Hice una técnica artesanal de efectos especiales “ochenteros” y salieron cosas interesantes. Es una búsqueda coherente con el concepto del disco.
Mario: Las referencias iban desde fotografías tomadas por buzos en el Pacífico hasta imágenes de Breccia. Nos construimos un catálogo para inspirarnos. El desarrollo técnico fue saliendo de a poco y fuimos eligiendo detalles de imágenes más grandes que tenían más fuerza. Trabajamos con herramientas ochenteras, pero con una mirada contemporánea en la edición y sobre qué terminaría en el empaque y la gráfica.

Ustedes participan también en otros proyectos musicales y artísticos como Primavera Negra y RadioStation. ¿Cómo dialogan esas experiencias paralelas con la identidad del grupo y en qué se diferencian?
Mario: Primavera Negra es más roquero, ruidoso y visceral, menos cerebral que Ubiks. El trabajo y la tensión entre cuatro personas lo hace muy distinto al trabajo de dúo.
Reinhardt: En Primavera Negra la influencia es del rock clásico, como Frank Zappa. La actitud era física, de sala de ensayo y tocar con amigos. Ubiks es un proceso mucho más cerebral condicionado por la distancia y la época. La dinámica es totalmente diferente.
Mario: El otro proyecto, RadioStation, es un trabajo de estudio que todavía no ha sonado en vivo. Es un canal de experimentación con muchas influencias que van desde el noise pasando por ambient y electrónica en la línea de Orbital o Adam Freeland.
¿Estos proyectos externos enriquecen el sonido de Ubiks o funcionan como espacios de exploración independiente?
Reinhardt: Hacer música enriquece otras cosas. Trabajar con otros músicos o géneros como el jazz fusión te permite explorar otras posibilidades de sonido. A veces compongo algo y sé que es para Primavera Negra por su espíritu, y otras veces sé que es para Ubiks. Tener varios cubículos donde explorar ayuda a que los proyectos se retroalimenten. Hay cosas de mi personalidad al tocar la guitarra que se traspasan, pero con intencionalidad diferente.
Mario: En RadioStation es exploración pura. A veces descubres un método o tecnología que luego aplicas a los otros proyectos. Componer para cada proyecto tiene exigencias distintas. Primavera Negra requiere mucha postproducción por su intensidad, mientras que Ubiks es más fluido porque ya existen fórmulas de trabajo y claridad casi desde el comienzo.
¿Cómo se encuentra hoy Ubiks como banda, tanto a nivel creativo como humano?
Reinhardt: Yo estoy en Santiago y Mario en Puerto Varas, lo que determina que sigamos trabajando a distancia como un proyecto de estudio por el momento. Tenemos un feeling que viene de conocernos y respetar el espacio creativo del otro. Estamos en un muy buen momento porque tenemos muy avanzado un segundo disco.
¿Están trabajando en nuevo material o en la expansión del universo conceptual de Ciudad Sumergida?
Mario: Es nuevo material, un nuevo universo conceptual que establece una continuidad geográfica con el anterior. Tenemos la esperanza de que al escuchar los dos álbumes juntos se vea cómo evoluciona el proyecto para contar una nueva historia.
Reinhardt: El nuevo álbum por el momento se llama Horizonte Cenital. El viaje de Ciudad Sumergida nos dejó en el aire, alejándonos de la Tierra. Es un tránsito del aire al fuego como una mirada crítica al estado del planeta y los conflictos actuales.
¿Qué desafíos y motivaciones ven hacia el futuro del proyecto?
Reinhardt: Estamos motivados con nuevas tecnologías y sonido inmersivo. Pero también queremos tocar; no queremos que sea solo un proyecto a distancia. Queremos juntarnos y experimentar la experiencia con más gente en el sur, en Santiago y ojalá en otros países.
¿Como perciben la escena progresiva chilena en la actualidad?
Reinhardt: Siento que es underground. La conocemos porque trabajamos en el sello y tenemos amigos músicos, pero no te topas con eso en medios masivos. Es una escena con mucha vida y bandas talentosas, pero sucede por debajo. Curiosamente, tiene más impacto fuera de Chile; nos escucha gente de Japón y otros lugares de Europa.
¿Es efectivamente una isla dentro del universo estilístico? Lo pregunto porque muchos fans y prensa especializada consideran el rock progresivo chileno como muy particular.
Reinhardt: Es difícil responder porque hay diversidad, pero hay bandas que siguen apegadamente ciertos estilos y se les nota la influencia. A mí me interesa cuando no se puede poner la etiqueta tan fácilmente Hay mucha música chilena en el sello Mylodon que va saliendo del molde. Nosotros no tratamos de respetar la etiqueta, sino de experimentar y ligarnos al arte en general. El sello nos da libertad para explorar sin límites tradicionales.
Mario: La libertad creativa es importante. Hace años, cuando tratábamos de difundir Primavera Negra, sentía que había muchas tribus o colectivos que eran esferas cerradas de autodifusión para géneros específicos. En Mylodon hay amplitud para recibir proyectos que no son estrictamente el prog talentoso en la línea de Tool. Es bueno que haya ese espacio sin chauvinismos estilísticos.
Alguna reflexión final para nuestros lectores
Reinhardt: Hay que volver a nuestros orígenes. Venimos de una escuela de arte y abordamos la música desde lo audiovisual y lo visual. Eso nos permite ser menos estructurados y aprender a partir de nuestra propia experimentación. Ubiks tiene esa mezcla de mundos literarios, ciencia ficción y experimentación sonora. Ese es el mundo de nuestro proceso creativo.
Mario: Hay que mantener la capacidad de asombro y tomarnos el tiempo para escuchar. Esperamos que con los nuevos formatos de experiencia inmersiva recuperemos ese intervalo perdido, ese ritual de la percepción ante las obras musicales y audiovisuales.
